Manifiesto Cluetrain

jueves, 15 de octubre de 2009
El “manifiesto Cluetrain” es una colección de 95 conclusiones en las que se pone de manifiesto una nueva idea acerca del mercado. Un nuevo mercado, creado gracias a Internet, en el que las personas pueden comunicarse directamente. Pero no solo personas que se “conozcan” sino personas de cualquier parte del mundo lo que nos hace que las conversaciones y, por tanto, las ideas y conclusiones que podamos sacar sean más ricas por esta disparidad de criterios.

Estas opiniones que tenemos gracias a las nuevas tecnologías de la información hacen que los consumidores tengan más información acerca de los bienes y servicios ofertados por el mercado. Y es este uno de los dos de los puntos centrales sobre el que gira el manifiesto. Las personas pueden conocer las calidades de los productos no sólo por la publicidad (que se ajusten a la realidad es otra cosa distinta) que realizan las empresas sino que ahora la conocen por otros consumidores cuya opinión seguramente sea más valiosa que la del departamento de marketing de las empresas, por lo que se hace un llamamiento a las empresas para que “desciendan” de su supuesta posición de dominio y bajen al mercado, esto es, conozcan de primera mano las opiniones de las personas que son sus consumidores. Las empresas no están por encima de las personas sino que están a su altura, en el mercado, porque están para vender productos que satisfagan las necesidades de las personas y conozcan las opiniones de los consumidores.

El segundo punto sobre el que gira el manifiesto también tiene como punto de partida el mercado de Internet que nos ofrece interactuar pero esta vez dirigido a las personas que trabajan dentro de las empresas. Estas personas ya no están jerarquizadas en distintos niveles en función de su categoría profesional sino que están muy relacionadas. Estas relaciones tienen como objetivo la consecución del conocimiento. Así pues, se critica desde este manifiesto el estilo de “control de mando” ya que se entiende que afecta a esa circulación de conocimiento, es decir, que se propone escuchar más a los empleados para que con esa libertad se puedan expresar libremente. Por tanto, desde este punto de vista, también se pide a las organizaciones (y a quienes las controlan) que se bajen del pedestal y hablen de tú a tú a todas las personas.

En conclusión, desde el “manifiesto Cluetrain” se pide a las empresas que bajen al mercado, que se deshagan de campañas de publicidad con las que convencer y se deshagan de un lenguaje demasiado farragoso cuando se dirigen de manera impersonal a sus trabajadores porque ellos son parte del sistema. Y son parte desde una posición de igualdad y no de primacía. De no ser así, las empresas se arriesgan a que sean penalizadas por el sistema porque mientras ellas están en otro mundo, la gran mayoría del mercado sigue conversando y son los que realmente tienen el poder de decisión.

Antonio B.G.

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